Emilio Lledó, un sabio sobre el que muchos españoles no saben lo que sabe, o dicho de otro modo: ignoran que existe, comenta hablando de los eslabones del pasado -situaciones, aconteceres, angustias, necesidades, personajes, conflictos- en uno de sus textos: "El pasado es como una niebla. Inolvidables (los eslabones) decimos para que, aunque estén sumergidos en la niebla, sepamos que están ahí, casi donde estuvieron". Propone la sensación del recuerdo. Acaso el fervor por una permanencia. Pero ese casi donde estuvieron engrandece a Lledó por su claridad: ni siquiera en nuestra memoria las cosas permanecen como fueron. La misma niebla, la de entonces, la del tiempo, la del presente, altera su efectividad. La representación del pasado no es exactamente lo que fue. Y sin embargo, con pátina o simplemente disuelta en imprecisa visión, la memoria tiene algo de faro que avisa a los navegantes de los peligros de la costa. El asunto es que los navegantes siguen siendo tan osados como en la antigüedad y no siempre el aprendizaje sirve. Y esa niebla...
es muy poético. Me recuerda a alguien que decía que el hombre es el unico animal que puede tropezar varias veces con la misma piedra.
ResponderEliminarLa memoria nos juega malas pasadas; las imágenes se superponen y cuesta trabajo discernir el tiempo de unas y otras.
ResponderEliminarUn saludo
Esa niebla hace que se difumine algún acontecimiento del que podemos aprender sin darnos cuenta de que lo hacemos, pero somos tan necios que pensamos que todo lo damos por sabido y es por ello que así nos luce...
ResponderEliminarCordial saludo.
che...esto es maravilloso, gracias
ResponderEliminarsaludos
Demasiada niebla me invade, quizás sea el momento más clarividente. Bss.
ResponderEliminarCoincido contigo en que los recuerdos son niebla, cada uno se queda con una idea de lo que sucedió, tal vez unir el puzzle del recuerdo de varias personas sería la única forma de sacar algo en claro.
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