Siempre me hacen meditar las partículas que piso en su forma de arena. Si pensamos en ello llamamos arena a una especie de disolución o reducción mínima de las grandes masas de la tierra. Por muy pequeño que sea aquello que forma la arena sigue siendo piedras y solo la textura y el lenguaje de los hombres diferencia entre arena, piedrecitas, cantos rodados o rocas. Me gusta disponer de una conciencia que vincula la masa mayor con la más ínfima. Si ese tipo de materia tiene adn seguramente lo poseen las soberbias piezas de un museo mineralógico y las anónimas y minúsculas partículas casi invisibles de los arenales. Allá cada cual, pero a mí no me gusta perder las referencias de la vida, sea cuales sean sus manifestaciones y el uso humano, que acepta o desecha en función de la utilidad que persigue.
12/8/12
10/8/12
283.
¿Se justifica esa patología social por sí misma? Pero no se trata solamente de la demostración de unas pautas colectivas. Tiene que haber algo más. Un identificarse personalmente con ellas, una conducta que lleva a asumirlas, una manera de pensar y actuar sobre la vida. Naturalmente, claro que hay una moral al uso o, mejor dicho, una tasa ética al consumo que grava con una alta imposición, en la mente pensante y decisoria del individuo. Aunque para acoplarse a esa patología encierre su pensamiento en la trampa que le retiene en lo que muchos consideran su gran valor personal: la capacidad adquisitiva y el disfrute perecedero.
282.
Este tiempo (tempo) del verano en que se manifiestan las patologías sociales de manera exacerbada. Exhibiciones de mis vacaciones, de mi cuatro por cuatro ranchera, de mi viaje, de mis comidas con nécoras, de mis modelitos veraniegos, de mi cargo laboral o de mi empresa (sic, cuando quienes son tal vez simples peones en una fábrica o tienen un quiosco hablan con desconocidos de los que se pretende amistad, ), de mis hijos colocados (suele ignorarse a los hijos en paro o no decir que el colocado cesó recientemente), de mi título profesional (aunque se encuentre sin trabajo), de mi hombre o de mi mujer (reservado para parejas más bien jóvenes y sin curtir) Hay que leerlo así, en cursiva, personalizando con énfasis (acaso debería haber puesto el tilde del acento para hacerlo más obvio) De lo contrario no se captaría el significado con que los mis pretenden ser reconocidos. Ay, ese reconocimiento de la apariencia. Cuán frágil, equívoco y pestilente puede resultar.
9/8/12
281.
Leo en cierto comentario de un blog asiduo: creo que el pesimismo es la excusa que utilizan los ignorantes para ocultar las realidades mas obvias. Si no es la única excusa, desde luego es de las más practicadas, pero he visto ese talante en mucha gente toda mi vida. Incluso se utilizaba como arma arrojadiza o para detener el valor y la audacia de los individuos generosos que deseaban que las cosas fueran de otra manera. O, como se dijo en algún tiempo: que deseaban cambiarlas. De todos modos, me interesa menos ese pesimismo circunstancial, de reacción emocional más o menos pasajera, que todos practicamos en determinadas ocasiones, que el que parece afirmarse e instalarse como parte del pensamiento racional. Que abunda. Entonces es cuando me pregunto por la capacidad de pensamiento racional de mis conciudadanos.
7/8/12
280.
Mas el cariz de las obras de ese gran demiurgo es tan desarmónico...¿Y si osados humanos le denuncian y optan por el desafío?
279.
¿Y si el conflicto auténtico es el que se instala entre el mensajero y el destinatario? El emisor, resguardado a buen recaudo, ha colocado en el eje de las relaciones sociales el rostro mediático, el de la publicidad, el de los gestores (productivos o políticos), el de los mercados visibles (los hay más potentes y ocultos) La gente solo percibe a todos estos, los toma como referencia, acata, se arrodilla ante ellos y rinde culto. El gran Emisor de los Mercados permanece en su Olimpo, tejiendo un mundo a imagen y semejanza de sus intereses. Nadie le ve. Porque en su esfera superior ya ha atado los hilos que deben hacer funcionar los mecanismos en los que él y sus delegados en la Tierra confían. Se da por satisfecho con que el reconocimiento venga a través de sus obras. Ese será su mejor triunfo.
6/8/12
278.
Uno tiene la sencilla sensación de que todo lo que tiene lugar en torno a la actual situación del país es un juego de confusiones. Pervertido el lenguaje (prostituido, más bien), traicionadas las promesas electorales (aunque yo nunca esperé nada de ellas), ocultas las intenciones (habrá quien diga que están muy claras), degenerados los valores éticos (ya lo estaban hace tiempo), machacados por las medidas de hundimiento impuestas de modo coercitivo (las santas alianzas internacionales que no cesan), ¿cabe esperar un acuerdo participativo? Se acabó. Nuestra sociedad es lo que fue siempre: un casino, pero ahora con normas más estrictas, con jugadores fulleros y con una banca (nunca mejor dicho) que se lo lleva todo una vez más. Las confusiones sirven de vaselina. Y algunos aún no han despertado del estúpido letargo en el que siempre prefirieron vivir.
5/8/12
277.
Qué anochecer de áspero tragar saliva. Dejar todos los quehaceres, lecturas y recreaciones para escuchar viejas grabaciones de Chavela Vargas. ¿Cuántos estarán haciendo esto mismo ahora? Y ese final de canción: Amor es un algo sin nombre / que obsesiona al hombre / por una mujer...¡Ay! Siempre lo elemental imponiéndose, en su primitivismo ancestral.
276.
Vienen tiempos de supervivencia, me dice una pareja joven con un niño pequeño. Reconozco que me he estremecido un poco y que tal frase ha sido un epílogo de la conversación. Ya se sabe. Preguntas ¿qué tal os va? Y cada vez más gente te responde: sobreviviendo. Prefiero la sencillez contundente a la apariencia de los idiotas. ¿Para qué ocultar lo que todos sabemos? ¿Por qué no extendernos y hablar de ello, dialogarlo, romper el complejo de la soledad, del solo me pasa a mí y a los míos? Porque parece que si la mano negra persigue algo es precisamente que los individuos se sientan solos, apartados y agobiados. Para que las intenciones que persiguen los manipuladores de las vidas se realicen cómodamente y sin resistencias. Ese tipo de expresiones como las de la pareja que cito no tienen por qué verse con pesimismo. ¿Acaso no podemos tomar la luz que las ilumina?
3/8/12
275.
De todos los horrores y violencias que se cometen en el seno de las sociedades, bien con conflicto larvado o bien en guerra abierta, apenas se sabe sino la punta que emerge y se contempla. El témpano sumergido está constituido por la materia ancestral de las desigualdades e intereses, siempre enfrentados, siempre generando enfrentamientos de clases y de situaciones de clase, siempre interferidos por conveniencias superiores, extranjeras o propias. No sé si los historiadores podrían analizar a tiempo, sin esperar a que tenga lugar el estado a posteriori, cuando ya nada es remediable ni solucionable. Acaso ellos digan que no es su misión. Y aunque, ciertamente, hay estudiosos que basándose en hechos del pasado avisan de que se puede tropezar en la misma piedra, sus opiniones son ordinariamente ignoradas por los dirigentes de las naciones. De ahí la fobia que rezuman los propietarios de los mercados y de la política sobre aquello relacionado con la memoria histórica. No fuera a ser que una excesiva reflexión y una reacción colectiva auspiciada por ésta les estropeara sus negocios.
274.
El lenguaje popular o el mediático para definir el horror y a cuantos causan horror es variado, pero injusto. Con su uso nos entendemos, pero es injusto: se mencionan desmesuradamente vocablos como primitivos, bárbaros, zulúes, salvajes, animales, bestias, cafres, vándalos...para definir los comportamientos del horror, de la miseria y de la sangre que se derrama. Términos que representan espacios, situaciones, especies o pueblos que no se merecen una maniquea utilización y menos una aplicación por parte de nuestra cultura para calificar los actos sangrientos y abominables. Habría que instaurar otros más acordes con la violencia latente y que no zahieran memorias pasadas. No sé si es consecuencia del localismo egocentrista español, que ha expulsado a los demás del derecho al reconocimiento y al respeto. Siendo como es también la historia de este país una historia excesiva de sangre, habría que hacer el esfuerzo de renombrar con otros términos el horror.
2/8/12
273.
Recuerdo un viejo proverbio vasco que decía: las guerras no traen nada bueno para nadie. No sé hasta qué punto es acertado. Y eso que solo con la experiencia propia del siglo XIX aquella zona del país sabía bastante del tema. Porque es obvio que mientras las guerras duran todos los contendientes pagan un alto precio. Pero también es verdad que cuando tiene lugar el desenlace hay vencedores y vencidos y, mientras unos obtienen prebendas y se recomponen controlando bienes y territorios, otros se hunden en la miseria. Y siempre, siempre, detrás hay intereses de otros Estados que deciden, instigan, suministran y acuerdan para el día después. Las guerras suelen traer frutos para algunos, incluso sin haber padecido los horrores. Sospecho que en Siria ocurre algo análogo.
31/7/12
272.
Pero tanto el exiliado como el anacoreta se transforman en una condición, no solo de vivir, sino de ser. Ese apartamiento que ellos necesitan va a posibilitarles meditar. El ermitaño se planteará el corte de raíz con toda forma de vida anterior. No solo ha cuestionado unas relaciones, una historia, un pasado, una convivencia: se ha cuestionado esencialmente a sí mismo. Y no desea más huídas hacia adelante. El exiliado interior acaso solo se limite a repensar su relación con una situación, un tiempo y un país determinados. A introducir el razonamiento sobre nuevas bases, eso sí, distanciado de nombres, de ideologías, de rostros, de secuencias nefastas. Y a esperar que todo cambie. Ambos se instalan en una especie de exclusión donde poder ir transcurriendo sus días sobre finos y cortantes márgenes. No están fuera del todo. Solo el suicida lo ha hecho.
271.
El ermitaño o el exiliado interior son figuras que me infunden respeto. A veces hasta me resultan atractivas. Luego pienso que no debo engañarme con estos personajes. Ambos huyen de lo insoportable. Ambos viven en la pobreza; el primero en la más absoluta. Ambos subliman su estado y generan otros estados que les permita sobrevivir. Porque, eso sí, no renuncian a vivir. Antes de dar el paso, yo me pensaría si la alternativa a lo que no se aguanta tiene que ser el malvivir. Obviamente, todo depende del nivel de desprendimiento de su vida al que uno quiera llegar. Nunca se sabe. Como jamás podemos saber si no daremos el paso por la tercera opción: desprendernos del todo de la vida por libre elección.
30/7/12
270.
Atraído por un tratado budista para ascetas titulado Ichigon Hodan, el monje Kenko Yoshida llegó a cierta conclusión, que puede leerse en su libro Ocurrencias de un ocioso. Dice Yoshida: "La persona que sea honrada debe obrar como si fuera humilde; el sabio, como si fuera ignorante; el opulento, como si fuera pobre; y el hombre con talentos, como si careciera de ellos". Muy en la línea del Tao-te-King, le recuerda a uno varias advertencias y consejos que Baltasar Gracián expone en su sabroso Manual y arte de prudencia. Pero mi duda: ¿sirven algo este tipo de pensamientos en el momento actual, más allá de la belleza de sus palabras y de las vanas e ingenuas intenciones que contienen? Ante el vértigo de los acontecimientos actuales, el ciudadano medio comprueba varios hechos: que la honradez o desaparece o recula o se disuelve en el anonimato; que el sabio se diluye en los cercados que el sistema le designa hasta hacernos creer que es una especie extinguida; que el rico se va de rositas tras aprovecharse de todo tipo de corrupciones, estafas y malas gestiones (el sistema llama a esto crisis) y el hombre de talento no es escuchado en foro alguno, porque aquí no se reconoce el talento sino la sumisión. Con este panorama no hay margen ni para anacoretas.
29/7/12
269.
Si hubiera consciencia de la vida ajena y ficticia entre los adultos lo llamaríamos juego. Acaso el precio fuera también lúdico: los desencuentros se solucionarían cambiando de juego y los conflictos podrían superarse alterando las reglas con el mismo aliento que acuerdan los niños. Pero esta carta de asimilación severa que concedemos a lo real nos mata. Literalmente, incluso. Todo es verse en la tesitura. Miremos la geografía o, mejor, la geopolítica del mundo a nuestro alrededor. Sin olvidar nuestra casa.
28/7/12
268.
Es probable que lo haya traído aquí a colación alguna vez. El pensamiento de Pessoa: la mayoría de los hombres vive con espontaneidad una vida ficticia y ajena no deja de revolotear dentro de mí a cada mirada o en cada comportamiento propio o extraño. Añoro entonces la espontaneidad de la niñez en que la delgada línea entre realidad y ficción nunca estaba clara. Tal vez por esa razón nos entregábamos a juegos que apostaban por ser a cual más imaginativos o no dejábamos de acudir semanalmente a sesiones de cine que nos hacía volar o coleccionábamos cromos cuyas imágenes se desdoblaban aún más en nuestro magín. La vida de adultos no es interesante. Rendidos a compromisos, obligaciones, acuerdos y contratos varios, el rol exige además demostrar lo que no se es. Como al perseguir ese objetivo todo el mundo reproduce los mismos tics ser mayor se convierte en un estado sumamente aburrido y sumido en una fuerte incomunicación. Aunque siempre hay otro tipo de soluciones, tras las oportunas disoluciones.
27/7/12
267.
He vivido tormentas sin ponerme a cubierto. En la niñez me afectaba más su potencia no tanto porque fuera niño, sino porque había un transformador eléctrico al lado y ya se sabía: cada vez que había aparato en el cielo tiraba abajo el transformador (no era excepcional que se produjera incluso un pequeño incendio) Mi padre tenía harta experiencia de las tormentas; había sido pastor en un extenso páramo y cuando yo le preguntaba ¿qué hacías cuando llegaba la tormenta?, me respondía con su escueta pero precisa sinceridad castellana: ¿qué iba a hacer?, pues envuelto en la manta o metido entre las ovejas para no mojarme. Murió de muy viejo. Todos los demás rayos y truenos de su vida (madrugones, tareas, guerra, hambre, dolencias, muertes en su entorno) no pudieron jamás con él.
26/7/12
266.
Tardes de tormenta agitada como ésta me hacen pensar en los hombres del Paleolítico. En sus temores, su sobrecogimiento, su puesta a resguardo. Tal vez no cueste tanto adivinar sus reacciones. Yo aún he llegado a ver a mi madre apagando todas las luces de la casa y encendiendo una vela a sus divinidades. No obstante los miles de años transcurridos, la tormenta nos sigue poniendo a todos en nuestro sitio. Cierto que ahora manifestamos un desprecio presuntuoso, como diciendo a nosotros no nos puede pasar nada. Pero la fe en la técnica aplicada a nuestro servicio, ¿anula en lo más profundo de cada uno de nosotros una pizca de respeto, como mínimo, que aún nos produce la electricidad desatada? Ay la naturaleza, esa formidable demiurga a la que plantamos cara como hijos pródigos.
265.
Percibirla como un afinamiento de la filosofía. Sin las adherencias ideológicas que ésta suele llevar añadidas. La poesía desbroza los caminos del pensamiento cuando a estos los invade la maleza.
264.
La poesía tiene que ser esencialmente pensamiento en construcción. Si se pretende mera idea en conclusión se amputaría su valor. Los andamios de la poesía son las emociones y los sentidos. Sin la propuesta del pensamiento tanto los sentidos como las emociones serían hojas a la deriva de la corriente. Pero la poesía es algo más que deriva.
25/7/12
263.
No debieran creer los poetas que están por encima del bien y del mal. Los que pontifican no me interesan, pues su rigidez les hace evitables. Cuantos ven la vida como mera lírica no me resultan creíbles. Aquellos que relatan batallas perdidas adulteran los hechos para añorar las mieles que apenas probaron del orden pasajero de los hombres. Todo es más simple. Tal como dice Szymborska, el poeta, si es poeta de verdad, siempre tiene que repetirse no sé. Es entonces, cuando percibo este reconocimiento de su insignificancia, cuando más me hablan.
24/7/12
262.
Veo algunas avispas rondando la higuera bajo la que me escondo cuando necesito que no me afecte el ruido colectivo. Las dejo hacer. Me acucia en ocasiones una sensación de que estoy más cerca de su sociedad que de la mía. Y la flotación aérea de esos insectos, como si no fueran tocados por la materia, tratando de polinizar las flores, dándome envidia.
23/7/12
261.
Cuantas veces miré en torno mío, admiré el paisaje. Me sorprendió y lo amé. Eran otros tiempos. Hoy el paisaje tampoco es el mismo. Ha sido traicionado y vendido al mejor postor. En nombre de las materias artificiales y el negocio cuesta verlo. Cierto paisanaje se encargó de adulterarlo y convertirlo en un erial con tejados y muros y nombres en las guías, pero pobre. Esto es el país. No puedes pedir más, ni cabe esperar que en su nombre los abstractos conceptos -el Estado, la Autonomía, lo que sea- lo defiendan. No entienden el paisaje y su pureza.
22/7/12
260.
¿Y si mi problema -supongo que también el de otros muchos- reside precisamente en no rendirme? A los que han entregado su derecho de primogenitura por las buenas se les ve risueños y festivos. Al menos hasta ayer. ¿Seguirán igual de complacidos y deleitosos cuando empiecen a comprobar que les han estafado al reclamarles su delegación sin nada a cambio? No me pierdo la observación del paisanaje en los próximos tiempos.
259.
El conocimiento no aporta felicidad. Sí produce ciertas satisfacciones. Por ejemplo, cuanto más exploro la intrahistoria de mi país me embarga una suerte de entusiasmo, acaso porque el conocimiento estimula y te hace creer que vas sabiendo. No obstante, en la medida en que compruebas que esa intrahistoria no se mueve de manera sustancial, decisiva y rompedora con el pasado mi siguiente estado emocional es la congoja. ¿Quién puede sentirse así feliz? Me queda el don de no abocarme a la rendición.
21/7/12
258.
Pero no basta que las voces sean vociferadas. Ni que se muestren como eco más o menos preciso. La voz debe ser pensada interiormente, y después proyectada y mantenida. Propongo enlazar y vehicular las voces personales, las que responden al pensamiento individual, crítico y libre. Potencialmente tenemos el don. Hay que desarrollarlo. Solo así se podrá impedir que la delegación de las palabras suplante nuestra palabra (la individual e intransferible) Que ese príncipe Zaleski de la novela de Shiel no pueda decir ya por más tiempo que seguimos siendo ovinos.
257.
Una de las cosas que más me reconfortan es toparme en un libro con una cita oportuna. Por supuesto debe haber muchas frases y argumentos en los libros, pero digo oportuna cuando surge justo a tiempo para mí mismo, para mi comprobación, para mi respaldo. Esta cita de ahora viene de perlas en momentos en que la marcha de los acontecimientos es turbia y centra el interés de la gente, y sobre los cuales muchos andamos dándoles vueltas y mareándonos. A menudo creo que la civilización empieza, como sin duda empezará algún día, cuando las razas del mundo dejen de ser turbas crédulas y ovinas y se conviertan en naciones críticas y humanas, eso marcará el comienzo de los diez mil años de una cultura clarividente. Lo dice el protagonista de la novela de M.P.Shiel El príncipe Zaleski, escrita a finales del siglo XIX. Dejando aparte un aparente maximalismo -me recuerda aquello metafórico de Marx de que hasta ahora se ha vivido la prehistoria de la Humanidad, y solo cuando se socialicen los medios de producción se entrará en la Historia-, compruebo que a Shiel ya le preocupaba en su tiempo la actitud de la grey. La lucha de los elementos se encarna entre los humanos, y mientras los hijos de las tinieblas no hacen más que ocupar y apropiarse de los espacios de la mayoría, con frecuencia ésta calla, acata, pone cara de póker y se limita a buscar sus ínfimas parcelas de hedonismo cotidiano, aunque le llamen sobrevivir. Pero, ¿se resigna? Últimamente se escuchan voces por doquier.
20/7/12
256.
Esta sensación abrumadora de que el surrealismo cubre la superficie del país. ¿La superficie? Más bien las entrañas. Una miradita al entorno, por favor. Razón del refrán: por la boca muere el pez. ¿Se darán por aludidos nuestros mandatarios? ¿Conocen el Refranero? ¿O creen que no va con ellos, que siempre es algo a aplicar o deducir de los demás? Lo increíble es que nos pase a nosotros...deben estar pensando. Y mientras, quieren que nos sintamos todos necios. Así nos tratan y así nos irá si lo aceptamos. Por mi parte solo estaría dispuesto a asumir mi pequeña parte alícuota, si es que pueden demostrarme que me corresponde. Me niego a cargar con las losas que desde allá arriba pretenden dejar caer sobre toda la sociedad.
19/7/12
255.
Por cierto, en el poema Como tú, ¿a qué o a quién canta León Felipe? Nunca encontré un poema de tan hermosa sencillez en el que el ántropos y el pétros se fundieran adquiriendo un único rostro. El hombre humilde exaltado en su materia primigenia. Nuestra condición de guijarros, el vínculo con el universo.
254.
El poema que he recordado de León Felipe me ha hecho pensar en la bondad y el carácter de los escritores exiliados. No obstante su ira y la causa maltrecha que arrastraron por otros continentes, me admira que fueran fermento de nuevas letras, ahítas de dolor, de prospección y de hallazgo de nuevos caminos expresivos. Aunque uno piensa que la vida de muchos de ellos ya había estado marcada por un cierto tipo de semiexilio interior. No tanto porque las circunstancias políticas no les permitieran expresarse, que no siempre les fue posible, sino porque el acontecer de la vida sobre la piel de toro les obligaba a resistir en una constante tensión con su intrahistoria. Desde la reflexión de Larra: escribir en España es llorar, cuántas escrituras tejidas de lágrimas más que de tinta no habrá dado la literatura contemporánea española. Y sin embargo, si se medita bien, de aquellas rabias, sentimientos profundos y desacuerdo con el erial español es de donde ha salido lo mejor de lo mejor. La riqueza poética. A mi modo de ver siguen en activo y modernos.
18/7/12
253.
Deja que la imaginación se desate como un río. No te pongas a salvo de su vertiginosa corriente, llegado el caso. Como tú, piedra pequeña, decía León Felipe. Qué grande tiene que ser llegar al último día con la placidez y la experiencia de las que se reviste el canto rodado.
252.
La imaginación, ¿se da o se toma? Estéril pregunta, pero los días se sobrecargan de interrogaciones fugaces y aparentemente inocuas. No creo tampoco que los mayores poseamos menos imaginación, simplemente es que la reprimimos. A veces brutalmente o solo tratándola con despecho. Cuando no permanece bullendo en la clandestinidad de nuestro pensamiento. Esa actitud de contención de lo imaginativo puede llevarnos a convertir los deseos en un muladar en lugar de un vergel. Entonces pasa lo que pasa. Voy viendo muchos individuos a los que les ha pasado de todo. Muchos no pueden levantar la cabeza apenas. Otros decidieron sepultarla para siempre, manu propia.
17/7/12
251.
Añoro la inquietud y la energías imparables de los niños. Ese desasosiego por causa puramente física, y en absoluto por obligaciones y compromisos como los que la cultura adulta nos somete, con su consiguiente desgaste irreparable, a los adultos. Ese proceso deslizante que lentamente va siendo invadido por las influencias de los mayores. Ese tiempo que se queda en estadio, ciclo o pasado, según recita el sistema de los tópicos, y se pretende cerrar con doble llave, como el sepulcro del Cid, que decía la literatura. Pero la niñez nos persigue y vivifica como espacio que huye del tiempo, de la prisión, de sus límites. Mientras, lo que percibimos en las edades avanzadas o provectas carece de estímulo cuando no de esperanzas. Como el elixir de la eterna juventud no existe, yo invoco y evoco el esfuerzo de la imaginación y de los sueños. Tal vez por eso, entre otras cosas, pero sobre todo, escribo.
16/7/12
250.
No me acuerdo bien de cómo era yo en las edades tiernas. Por eso ahora me digo tantas veces a mí mismo: si los niños hacen preguntas ¿es por una curiosidad refleja, un paripé, un procedimiento de integrarse con los mayores, un modo de emularnos y de recabar nuestra atención? ¿Qué hay de impulso sincero en ellos, de juego que nos obligan a compartir, de método de desbrozo del camino irregular y sinuoso por el que avanzan? Practican el despiste. Nos observan meticulosamente, extienden su red, la lanzan sobre nosotros y, de pronto, cuando menos nos lo esperamos, nos hacen creer que no les interesamos en absoluto. ¿Santos inocentes?
15/7/12
249.
Idea (y práctica) antigua: aprender de la vejez. Sugerencia (y práctica) más actual, a sumar a la anterior: observar conductas de la infancia. Esos semiocultos rictus y esos comportamientos retraídos (para no desdecir a los adultos) que pueden decirnos tanto de nuestra propia niñez. Y que aún no habíamos descifrado.
248.
Volver a y revolver en Asclepios, de Miguel Espinosa, es libar permanentemente del elixir de la sabiduría. La inocencia es la perduración del origen en el hombre. Un espíritu existe inocente cuando se revela como prolongación de su naturaleza, y no como resultado de la experiencia, dice. Suele haber preocupación por lo que se nombra como pérdida de la inocencia, acaso por un mal o limitado entendimiento de su proyección. ¿Se pierde realmente la inocencia? Mucha gente cree que es un estado frágil y primario que se machaca y se olvida en el acontecer cotidiano, inmediatamente al hecho de la pubertad y el contacto con el mundo. Tal vez no. Tal vez es una elección. Muchos individuos, no obstante haber conocido en su vida la competencia, las direcciones obligadas y sumisas y la maldad intrínseca y formal de las relaciones sociales, no se rinden a las redes de la ambición. Tampoco se consideran víctimas, simplemente soslayan el mal. Aquellos que rehúyen el mal, independientemente de los errores o las trampas, siguen manteniendo el vínculo con su esencia inocente, que es su origen y a la vez se manifiesta con su ebullición interior. Son los irreductibles portadores de la alegría profunda y de la conciencia de las posibilidades de la vida.
247.
Cosas que no se deben hacer en domingo. Son tantas las cosas que la gente llamada en activo suele dejar para el día de asueto que se reencarnan como nuevas formas de agobio. Toda una semana laboral -quien aún pueda alardear de tener trabajo- para planear lo que hay que hacer el día de descanso y luego resulta que el día libre (eufemismo) está de lo más sobrecargado de ejercicios obligados. Extraño concepto del reposo y la desconexión. El rizo se riza del todo si ese día libre se utiliza para ir a comprar (versión súper o rutas de ocio que se pagan) Propuesta para este domingo: hacer la lista de las cosas que no se deben hacer. El que desee dar un paso a la indolencia, enhorabuena.
14/7/12
246.
De ayer a hoy se detectan conversaciones convergentes en la calle. ¿Conversar igual a convergir? Es un paso. No tanto hay que entender lo de convergencia en estar de acuerdo en el enfoque y, mucho menos, en las conclusiones, sino en la atención que están suscitando ciertos temas. Citas y palabras que se captan al vuelo: les han quitado esto, han cerrado los otros, se han quedado sin, han subido aquello, se va a pagar tanto más, dónde piensan llegar...Domina regularmente el tono prudente y somero en unos casos, en otros se matiza o se expone el discurso con mayor acrimonia. Bienvenida la inquietud siempre que se traduzca en diálogo y razonamientos. Si la voluntad que se empieza a manifestar en el vecindario sigue el rumbo de la geometría, ese caminar para unirse en un punto puede ser sumamente provechoso. Pero la sociedad es lo menos lineal y regular que existe. O bien tiene su propia geometría, como tiene su propia biología o etcétera.
13/7/12
245.
No creo que antiguamente se hablara de aprender de la Historia. Esta idea debe provenir de la Ilustración y los convulsos dos siglos posteriores que pusieron patas arriba todo lo anterior y desarrollaron vigorosa y vertiginosamente el pensamiento. Antes la referencia eran los viejos. De ellos se aprendía, a ellos se preguntaba, y ellos generaban la tradición oral que se plasmaba o en simple transmisión o bien, y de modo minoritario,en reposada literatura. Los ancianos hacían llegar lo conocido desde generaciones atrás. También su experiencia inmediata. ¿Trasladaban solo los aciertos? No, también los errores. Pero sobre todo, además de las advertencias, hacían llegar los mitos.
244.
"...habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nonada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir..." ¿Tan claro lo tenía Cervantes? Lo pone en boca del narrador en el capítulo IX del Quijote. Lo mínimo es saber hacia dónde hay que mirar para comenzar a aprender. Por supuesto, puede haber más miradas y más paisajes, algunos incluso nonatos. Pero lo acontecido -llámese Historia, avatares o simplemente pasado- nos pide a gritos ser interpretado. Siquiera para saciar la curiosidad. Claro que algunos individuos y gran parte de los políticos carecen del sentido del placer que supone el intento de averiguación.
12/7/12
243.
Nunca he entendido muy bien por qué a la gente no le gusta mirar al interior de la Historia. ¿Acaso porque teme encontrar parte de las razones de su ser personal? Pero esa debería ser una razón constructiva de uno mismo. Una condición sinequanon para conocerse. No mira porque, cual niños pequeños, solo ven a primera vista los fantasmas del pasado. Sin darse cuenta que esos espectros se convierten antes o después también en los suyos propios.
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