26/9/12

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Leo por alguna parte: ¿No hay manera de que dejemos de ser un lamento? Pienso en que no es tanto el repertorio de quejas lo que nos persigue a los paisanos. Más bien la dificultad que encontramos para conjurarlas.



1 comentario:

  1. ¡Cuánta razón tienes! Sin voz, sin aullidos, no hay quejas.

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