22/11/12

380.




Bajo lo que advertimos como asombro, laten mil y una triquiñuelas de la forma de vivir y de pensar. Nos asombramos de lo que no hemos perdido, de aquello que se manifiesta aún con vigor cuando creíamos que algo ya no podía proporcionarnos sentido. En la audición de una pieza musical que hemos escuchado siempre seguimos sintiendo; sentir es una de las formas biológicas de la conciencia. También una pieza novedosa llega hasta nuestros oídos para aportarnos sensaciones, es decir entendimientos. Y lo hace por la vía del placer sensorial. Si tuviera que elegir una forma de asombro, evidentemente elegiría ésta. Nunca traiciona.




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