24/8/12

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Suelen producirse curiosas coincidencias con los recreaciones o testimonios de las narraciones que leemos. Incluso con autores de hace mucho y de culturas que, aparentemente, nos resultan ajenas. Estas coincidencias son las que nos aproximan a los autores y a las culturas, lo que hace que les sintamos como si, de algún modo, se reencarnaran en nosotros. Esas coincidencias obran como subterránea conciencia de que no vamos tan descaminados ni nos sentimos tan perdidos ni estamos tan solos en el mundo. Descubrir que un autor trata un tema que a mí me obsesiona me cura. En cada lectura que conecta conmigo abandono esa parte de banalidad que me hace perder el tiempo. Cada palabra clave que me deslumbra se trata de una porción de mi luz. Si alguien habla del asombro con análoga curiosidad que yo mismo percibo es porque se siente poseído por la misma atracción por el mundo por la que yo me siento. 



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