7/6/14

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Tras visitar esta mañana un centro comercial de esos múltiples y a lo grande, me he preguntado con cierta ingenuidad: todo ese zoco de lo último de lo último, ¿fomenta el deseo o acaba con él? Cuando la seducción como calidad queda desbordada por la imposición de la cantidad, ¿aumenta el deseo en su sentido más primario o es sustituido por la neurosis? 



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